



Las piedras de sal para masaje están hechas de minerales naturales. Las texturas internas y las impurezas del mineral, así como las grietas de hielo superficiales, se forman de manera natural e inevitable, y no son problemas de calidad. El color de las piedras de masaje varía en profundidad, lo cual es un fenómeno normal. Además, la sal del Himalaya es relativamente quebradiza, y los bordes astillados y las esquinas faltantes durante el procesamiento son inevitables. Si esto le preocupa, tenga precaución al comprar.