El propulsor hidráulico a prueba de explosiones utiliza energía hidráulica como fuente de alimentación. Es impulsado por una bomba de aceite accionada por motor para generar aceite a presión, que empuja un pistón o varilla de empuje para movimiento lineal, controlando así la apertura y el cierre de los componentes de freno (como el apriete y la liberación de las pastillas de freno). Cuando el motor pierde energía, la varilla de empuje regresa a su posición bajo la acción de la fuerza del resorte o la gravedad, logrando la acción de frenado. En comparación con los actuadores hidráulicos ordinarios, su diferencia más crítica radica en el diseño de la estructura a prueba de explosiones: a través de una carcasa especial, ajuste de holgura y medidas de sellado, las fuentes potenciales de ignición, como chispas eléctricas y altas temperaturas generadas dentro del equipo, se aíslan del entorno explosivo externo, previniendo la ocurrencia de accidentes por explosión.
La carcasa a prueba de explosiones está fabricada con hierro fundido de alta resistencia o materiales de acero, capaz de soportar la presión de la explosión de mezclas internas de gases explosivos sin dañarse ni deformarse por la explosión. Las superficies de unión de la carcasa (como el espacio entre la tapa y la carcasa, o el eje y la carcasa) están diseñadas como "juntas de seguridad". Mediante un control dimensional preciso (como el ancho y la longitud del espacio), cualquier llama potencial que escape se enfría y extingue, evitando la propagación de la explosión.