


La combustión espontánea del carbón se refiere a un incendio causado por el contacto del carbón con el aire, que genera calor debido a su propia oxidación, y la acumulación de calor que conduce a la ignición espontánea. La combustión espontánea del carbón tiene un proceso de incubación, se desarrolla lentamente y ocurre principalmente en áreas como los pilares de carbón fracturados y las paredes de carbón en las galerías de desmonte, así como en áreas con acumulación concentrada de carbón suelto. Debido a que la fuente de calor de los incendios por combustión espontánea está oculta, son relativamente difíciles de detectar y extinguir. Algunas combustiones espontáneas pueden durar meses, años o incluso décadas, provocando la expansión del área del incendio, la quema de una gran cantidad de carbón y la inutilización de una gran cantidad de recursos. El rejuntado con lodo amarillo utiliza turbinas de agua a alta presión o equipos mecánicos para mezclarlo con agua en una proporción adecuada, creando una lechada de cierta concentración. Luego, utilizando la diferencia de presión natural o bombas de lodo, se bombea a la galería de desmonte. Cubre y envuelve el carbón suelto que queda en la galería de desmonte o penetra en las fisuras de los pilares de carbón. Utilizando análisis de la teoría termodinámica y de la combustión, el rejuntado con lodo amarillo tiene las siguientes tres funciones: aislar el aire, previniendo la oxidación del carbón; aumentar la humedad externa del carbón, absorbiendo calor y reduciendo la temperatura, inhibiendo el desarrollo de la oxidación; y tener un efecto de enfriamiento y disipación de calor en el carbón que ya se ha autocalentado.

















