El rendimiento central de las geomembranas gira en torno a cuatro dimensiones principales: impermeabilidad, mecánica, resistencia a la intemperie y estabilidad química. Los diferentes materiales (HDPE, PVC, geomembranas compuestas) tienen diferentes fortalezas de rendimiento:
1. Rendimiento antisísmico: Este es el rendimiento central de las geomembranas. Las geomembranas de HDPE tienen coeficientes de permeabilidad extremadamente bajos (≤1.0×10⁻¹⁷ cm/s) y pueden bloquear eficazmente la fuga de medios como agua, aceite y productos químicos; las geomembranas de PVC tienen buena flexibilidad y pueden adaptarse a superficies de base complejas para la antisísmica; las geomembranas compuestas combinan propiedades antisísmicas con las capacidades de protección y drenaje de los geotextiles.
2. Propiedades Mecánicas: Incluye indicadores como resistencia a la tracción, elongación a la rotura, resistencia al desgarro, etc. Las geomembranas de HDPE tienen alta resistencia a la tracción (≥15MPa) y fuerte resistencia al desgarro, capaces de soportar fuerzas de tracción externas durante la construcción y el uso; las geomembranas compuestas, debido al refuerzo del geotextil, tienen una resistencia a la punción significativamente superior en comparación con los materiales de geomembrana simples.
3. Resistencia a la intemperie y al envejecimiento: Los geotextiles con estabilizadores UV y antioxidantes añadidos se pueden usar al aire libre durante mucho tiempo. Los geotextiles de HDPE tienen una resistencia excepcional a la intemperie y pueden soportar cambios de temperatura de -60℃ a 60℃, con una vida útil de envejecimiento anti-UV de más de 50 años; los geotextiles de PVC tienen una resistencia a la intemperie ligeramente menor y requieren la adición de aditivos especiales anti-envejecimiento.
4. Estabilidad Química: Las geomembranas de HDPE son resistentes a la corrosión por ácidos, álcalis y sales, lo que las hace adecuadas para entornos agresivos como estanques de residuos químicos y vertederos; las geomembranas de PVC tienen menor resistencia a los solventes orgánicos y son más adecuadas para entornos neutros como la conservación de agua y la ingeniería municipal.
















