La geomembrana es un material sintético de alto peso molecular comúnmente utilizado como material antisísmico en la ingeniería ambiental y la ingeniería geotécnica. Actualmente, el polietileno de alta densidad (HDPE) es el material utilizado en aplicaciones de ingeniería. Este material está hecho de resina de polietileno como material base, combinado con negro de humo y aditivos para la intemperie, y se procesa en forma mediante coextrusión a alta temperatura o moldeo por soplado. Según la morfología de la superficie, se puede dividir en dos tipos: geomembrana lisa y geomembrana texturizada, que son adecuadas respectivamente para superficies de base suaves y sitios de alta pendiente. Analizando el principio de funcionamiento, la estructura molecular interna de la geomembrana es densa, la porosidad es baja y el coeficiente de permeabilidad se encuentra en un nivel bajo. Puede prevenir la migración de aguas residuales y contaminantes mediante una barrera física, logrando así las funciones de antisísmico y aislamiento. En comparación con los métodos antisísmicos tradicionales como la arcilla compactada y el hormigón endurecido, las geomembranas se ven menos afectadas por las estructuras geológicas, son flexibles en la construcción y tienen una mayor adaptabilidad. El material posee excelentes propiedades físicas y químicas integrales. A nivel físico, tiene una resistencia a la tracción estable y un excelente alargamiento a la rotura, buena resistencia a la perforación y al desgarro, y puede adaptarse a la deformación causada por asentamientos irregulares del cimiento y diferencias de temperatura ambiental, reduciendo la probabilidad de daño de la capa antisísmica. A nivel químico, exhibe características inertes evidentes y puede resistir la corrosión de soluciones salinas ácido-base, aguas residuales y microorganismos. Además, la geomembrana de HDPE tiene una excelente resistencia a la intemperie, y sus propiedades materiales pueden mantenerse estables durante mucho tiempo en diversas condiciones de trabajo como inmersión en agua, vertederos subterráneos y exposición al aire libre. El proceso de construcción se basa en la tecnología de termo-fusión para completar la superposición de los rollos, formando soldaduras herméticas y resistentes, que pueden crear una estructura antisísmica continua y completa. Actualmente, este material se ha utilizado ampliamente en múltiples campos como proyectos de conservación de agua, vertederos de residuos sólidos, gestión de relaves, estanques de aguas residuales, humedales artificiales y acuicultura, y es un material de ingeniería fundamental y central en el sistema antisísmico actual.








