La preciosidad de la loza esmaltada reside en su complejo y especial proceso de fabricación (fundición, esmaltado, cocción en horno), que siempre se ha realizado utilizando los métodos manuales más primitivos. Cada pieza de loza esmaltada es un tesoro sacado del fuego. Debido a la artesanía, el esmalte puede presentar a veces burbujas, manchas blancas, desconchones, manchas negras o motas, todos los cuales son fenómenos normales y no afectan el uso normal. Las excelentes propiedades de la loza esmaltada, como la resistencia a altas temperaturas, la resistencia al desgaste, el aislamiento, la prevención de la corrosión, la no toxicidad y la amigabilidad con el medio ambiente, son profundamente apreciadas por el público en general y se han convertido en un patrimonio clásico.