

Actualmente, las minas y la producción minera son industrias de alto riesgo, y la seguridad laboral es fundamental. Por lo tanto, en la producción minera, no solo debemos implementar una buena prevención de accidentes, sino también prestar atención a las medidas de rescate de emergencia tras un accidente. Con la profundización de la minería, muchos pozos mineros son más largos; el pozo principal suele tener miles de metros de longitud, y la mayoría presenta pendientes suaves de entre 10 y 20 grados. El pozo principal no solo es el paso de transporte de toda la mina, sino también la única vía de acceso para los trabajadores. El pozo principal suele estar equipado con cintas transportadoras para el transporte de carbón y otros productos minerales, y carros de arrastre para el transporte de personas. Sin embargo, al utilizar carros de arrastre, los trabajadores permanecen sentados suspendidos con el cuerpo erguido. Sin embargo, cuando ocurre un accidente con lesiones en el subsuelo, los mineros heridos deben ser transportados desde el subsuelo hasta el suelo. Actualmente, si se utilizan carros de transporte, los mineros heridos suelen tener dificultades para mantenerse en pie y deben acostarse boca arriba para evitar que sus lesiones se agraven. Esto imposibilita su uso para sacar a los heridos del pozo, y solo se pueden usar camillas. Sin embargo, debido a la longitud del pozo principal, el transporte de camillas desde el fondo del pozo hasta la boca del pozo lleva mucho tiempo, lo que retrasa el rescate. Dado que los carros de transporte tradicionales no pueden transportar a los heridos, y las camillas tradicionales tardan demasiado en transportarlos, lo que provoca retrasos en el rescate, las tecnologías existentes aún no son óptimas.













