

Los durmientes anti-vuelco son dispositivos de seguridad clave que se utilizan para prevenir el vuelco durante las operaciones de maniobras ferroviarias y cuando los vehículos están detenidos. Sirven como la última línea de defensa importante contra el movimiento accidental del vehículo, garantizando la seguridad de la vía. Se utilizan ampliamente para proteger las vías donde los trenes se detienen en estaciones intermedias, para el almacenamiento a largo plazo de vagones de carga y en vías sin equipo de separación. Sus cuerpos principales suelen estar hechos de caucho sintético de alta resistencia o madera dura anticorrosiva. La parte inferior está equipada con una ranura de bloqueo inclinada de 65°-75°, que puede encajar con precisión con el riel de acero. También están equipados con franjas reflectantes rojas y blancas para una advertencia prominente. Durante la operación, confiando en las características angulares de la ranura de bloqueo, el impacto de las ruedas genera un empuje horizontal y una presión vertical. El durmiente gira en consecuencia y se acuña más firmemente entre los rieles, formando una obstrucción mecánica estable. La versión de caucho es resistente al calor y al frío, capaz de operar en entornos de -40℃ a 60℃. También es resistente a la corrosión, al desgaste y ligero, lo que permite que una persona lo instale y retire. Cuando están en uso, deben colocarse a no más de 5 m del vehículo y asegurarse con sujeciones. La adhesión a las "Regulaciones Técnicas de Gestión Ferroviaria" y la coordinación con calzos de rueda y frenos de mano son necesarias para construir una línea de seguridad sólida para las operaciones ferroviarias.










